Cuando el bebé es acostumbrado a que le canten por las noches, a que le pongan música, o a que simplemente jueguen con él antes de nacer (mediante el uso de instrumentos musicales, sonidos y caricias), se creará un lazo vincular muy estrecho que facilitará enormemente la adaptación del bebé a la familia así como también de la familia al bebé.

 

Por otro lado éste tendrá una referencia sonora que lo calmará, contendrá y alentará cuando sus sentidos estén descubriendo el mundo que lo rodea. Olores, sonidos, luces, texturas, sabores, diferentes sensaciones de temperaturas, conforman su entorno y tiene que ir descifrando poco a poco de qué se trata la vida.

 

En los talleres de musicoterapia para embarazadas se promueve, dentro de un espacio cálido y de contención, a que los papás rompan con los prejuicios y entiendan la importancia que tiene transmitirle al bebé la sensación de seguridad que significa que fuera del vientre haya alguien esperándolo.