Cuando el bebé es acostumbrado a que le canten por las noches, a que le pongan música, o a que simplemente jueguen con él antes de nacer (mediante el uso de instrumentos musicales, sonidos y caricias), se creará un lazo vincular muy estrecho que facilitará enormemente la adaptación del bebé a la familia así como también de la familia al bebé.

 

Por otro lado éste tendrá una referencia sonora que lo calmará, contendrá y alentará cuando sus sentidos estén descubriendo el mundo que lo rodea. Olores, sonidos, luces, texturas, sabores, diferentes sensaciones de temperaturas, conforman su entorno y tiene que ir descifrando poco a poco de qué se trata la vida.

Durante el embarazo,la música es el puente que permite descubrir y vivenciar de manera más intensa la relación nueva entre los padres y el bebé por nacer por eso es que se puede comenzar en cualquier momento del embarazo, no hace falta esperar al quinto o al sexto mes, que es cuando el bebé oye los sonidos que hay fuera de la panza. Las necesidades emocionales de la futura mamá están presentes desde el inicio del embarazo e incluso mucho antes.

Las sesiones no son clases, que empiezan y terminan en un día fijo. Se ofrece un espacio terapéutico donde cada mujer pueda ir elaborando su propio proceso de convertirse en madre, y para ello cada una elige cuándo iniciar. Por supuesto que cuanto antes lo haga, más tiempo habrá para elaborar estos aspectos, ya que en relación a otros procesos, el embarazo dura muy poco tiempo.

Las sesiones de musicoterapia deben desarrollarse en un ambiente especialmente acondicionado con instrumentos musicales de todo tipo, un sistema de audio de primera generación y una asepsia sonora que permita entregarse a la actividad sin perturbaciones del ambiente sonoro externo. Todo esto le permite a la futura mamá sentirse cómoda, contenida y escuchada, ya que cuenta con un espacio donde poder desplegar sus necesidades emocionales, algo muy necesario y que no todos los obstetras tienen en cuenta.


En los talleres de musicoterapia para embarazadas se promueve, dentro de un espacio cálido y de contención, a que los papás rompan con los prejuicios y entiendan la importancia que tiene transmitirle al bebé la sensación de seguridad que significa que fuera del vientre haya alguien esperándolo.